¿Quién es el Personaje de Isaías 53? Tú Decides

IsraelLa exploración del pasaje de las escrituras judías ha sido considerada por los rabinos algo demasiado peligroso para que se la mantuviera en las lecturas regulares de calendario de la sinagoga.

Isaías 53 es un pasaje de las escrituras bien conocido para todo ávido estudioso de la Biblia. Pero la mayoría de las personas no son ávidas estudiosas de la Biblia y no han leído este controvertido pasaje. Una reciente encuesta informal ilustra este punto1. Cien judíos fueron consultados en las calles de Tel Aviv sobre a quién creían que estaba describiendo el Capítulo 53 de Isaías. La mayoría no estaba muy familiarizada con ese pasaje y se les pidió leerlo antes de contestar. Después de hacerlo, muchos admitieron que no sabían a quién se refería.

Algunos pensaron que era Jesús, pero cuando caían en la cuenta de que el pasaje era una cita de la Tenach, dejaban de lado esa idea. Otros le restaron importancia al pasaje, diciendo que era muy difícil de entender. Algunos repetían lo que habían escuchado de judíos más religiosos que ellos: que se refería al pueblo judío, o quizás incluso a los pueblos gentiles. Todos parecían pensar que, fuera quien fuera a quien se refería, eso no cambiaría mucho sus vidas diarias.

Israel es un lugar singular, pues es probablemente es el único sitio del mundo donde se puede pasar un par de horas en una calle y estar seguro de que se obtendrán cien opiniones judías diferentes (no digo que nuestro pueblo que vive fuera de Israel sea reacio a emitir opinión, sino que es difícil encontrar una concentración tan alta de nosotros en cualquier otro lugar). Pero Israel no es única cuando se analiza la respuesta judía a Isaías 53. Realmente no hay consenso a partir del conocimiento personal del pasaje. Las personas, o bien no lo han leído o bien han aceptado una interpretación de status quo, o ambas cosas.

A partir del hecho de que muy pocas personas están familiarizadas con él, uno podría pensar que el pasaje es oscuro e irrelevante. Que este desconocimiento surge en parte del hecho de que Isaías 53 no aparece en las lecturas del calendario regular de la sinagoga. Pero también se podría argumentar que el hecho de que sea dejado fuera no hace más que proclamar a gritos la importancia de este pasaje. Ni siquiera las razones para omitirlo aluden a su singularidad. Por ejemplo, un erudito judío llamado Claude Montefiore, explicó: “Debido a la interpretación cristológica dada el capítulo por los cristianos, es omitido de la serie de lecciones proféticas para los días de reposo del Deuteronomio… la omisión es deliberada y sorprendente"2.

¿Por qué es tan llamativa la omisión? Porque cuando finalizamos el ciclo de lecturas del año, en realidad no lo hemos finalizado. Hemos dejado afuera una porción de nuestros profetas, aparentemente debido a lo que los cristianos piensan de ella. ¿Desde cuándo la interpretación cristiana de las escrituras judías influye sobre lo que se lee o no se lee en las sinagogas de todo el mundo?

La omisión es sorprendente debido a lo que Montefiore no termina de expresar. No se omite este pasaje de Isaías simplemente debido a la interpretación cristiana. Después de todo, los servicios de los cuales se omite no son para los oídos cristianos. Son para los judíos. ¿Qué significa esto? El problema no es lo que los cristianos piensen del pasaje. El problema es (de acuerdo a aquéllos que omitieron el pasaje) lo que los judíos podrían pensar.

Esta parte de la escritura es muy controvertida. Porque, a diferencia de lo que pensaban los encuestados, muchas personas han investigado las preguntas que plantea este pasaje y han encontrado que las respuestas son extremadamente relevantes para sus vidas.

¿Está listo para saber por qué?

Si está dispuesto a explorar este "oscuro" pasaje, aquí lo puede leer:

Isaías 52:13-15

13.  Miren, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho.

14.   Así como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos; ante él los reyes cerrarán la boca,

15.  al ver algo que nunca se había visto y contemplar algo inaudito.

Isaías 53:1-12

1.    ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién mostró el Señor su brazo? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida:

2.     no tenía presencia ni belleza que atrajera nuestras miradas ni aspecto que nos cautivase.

3.     Despreciado y evitado de la gente, un hombre habituado a sufrir, curtido en el dolor; al verlo se tapaban la cara; despreciado, lo tuvimos por nada;

4.     a él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado, herido de Dios y afligido.

5.     Él, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Sobre él descargó el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos sanado.

6.     Todos errábamos como ovejas, cada uno por su lado, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.

7.     Maltratado, aguantaba, no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, no abría la boca.

8.     Sin arresto, sin proceso, lo quitaron de en medio,
¿quién meditó en su destino?
Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.

9.     Le dieron sepultura con los malvados y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.

10.  El Señor quería triturarlo con el sufrimiento: si entrega su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años y por su medio triunfará el plan del Señor.

11.  Por los trabajos soportados verá la luz, se saciará de saber; mi siervo inocente rehabilitará a todos porque cargó con sus crímenes.

12.  Por eso le asignaré una porción entre los grandes y repartirá botín con los poderosos: porque desnudó el cuello para morir y fue contado entre los pecadores, él cargó con el pecado de todos e intercedió por los pecadores.

Esas palabras fueron escritas hace más de 2700 años. Sin embargo, muchas personas que las leen en la actualidad se dan cuenta de sus  frases parecen saltarse de las páginas. El capítulo está colmado de increíble drama, heroísmo y dolor, y tal vez de algo más. Pero muchas personas encuentran un desafío personal en estas palabras, que se halla entretejido con las siguientes preguntas: ¿Quién es la persona y qué se encontraba haciendo?

Son preguntas que valen la pena ser tenidas en cuenta por uno mismo, pero también puede resultar útil ver la evolución en las opiniones dadas por los rabinos.

¿Qué opinaron los primeros rabinos?

Algunas de las primeras interpretaciones escritas o Targumim (antiguas paráfrasis de textos bíblicos) consideran que este pasaje se refiere a un servidor individual, el Mesías, quien habría de sufrir. El judío talmúdico mesiánico Rachmiel Frydland, recopiló aquellas primeras opiniones:3

"Nuestros comentaristas antiguos señalaron de común acuerdo que el contexto habla claramente de un ungido de Dios, el Mesías. La traducción aramea de este capítulo, atribuido al rabino Jonathan ben Uziel, discípulo de Hillel que vivió en el siglo II después de Cristo, comienza con estas simples y dignas palabras:

'He aquí mi servidor, el Mesías que triunfará; será levantado en lo alto y crecerá, y tendrá gran fortaleza: La casa de Israel lo esperó durante mucho tiempo, porque sus apariencias eran muy oscuras entre los hijos de los hombres; y sus aspectos más allá de la humanidad” (Tárgum Jonathan, acerca de Isaías 53, ad locum).

Encontramos la misma interpretación en el Talmud babilónico:

¿Cuál es su nombre [del Mesías]? Los rabinos dijeron: Su nombre es “el sabio leproso”, como está escrito. “Seguramente él cargó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores: pese a que lo consideramos un leproso, despreciado por Dios y afligido”. (Sanedrín 98b)

De manera similar, en una explicación de Ruth 2:14 en el Midrash Rabá, se afirma:

“Está hablando del Rey Mesías: "Ven aquí", acércate al trono "y sumerge tu bocado en el vinagre"; esto se refiere a los castigos, como se dice, "pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades".

El Zohar, en su interpretación de Isaías 53, también señala al Mesías como:

“Hay en el Jardín del Edén un palacio llamado el Palacio de los Hijos de la Enfermedad. En este palacio entra el Mesías y congrega cada dolor y cada castigo de Israel. Todos ellos vienen y descansan sobre él. Y de ese modo los alivió sobre sí mismo, no había habido ningún hombre capaz de soportar los castigos de Israel por la trasgresión de la ley; como está escrito: "Seguramente ha llevado nuestras enfermedades". (Zohar II, 212a)

Los primeros sabios esperaban un Mesías en persona para cumplir la profecía de Isaías. Hasta la Edad Media no se le aplicó ninguna interpretación alternativa a este pasaje. Y entonces fue que se presentó una visión completamente diferente. Esta visión fue popularizada por el comentarista judío Rashi (Rabino Shlomo Itzchaki), que vivió mil años después de Jesús.

Interpretaciones de Isaías 53 en la Edad Media

Rashi sostuvo su postura de que los pasajes de Isaías que hacen alusión al siervo, en realidad refieren al destino colectivo de la nación de Israel y no a un Mesías personal. Algunos rabinos estuvieron de acuerdo, como Ibn Ezra y Kimchi. Sin embargo, muchos otros sabios rabínicos de ese mismo período y de tiempos posteriores —incluyendo a Maimónides—, se dieron cuenta de las inconsistencias en el punto de vista de Rashi y no abandonarían las interpretaciones mesiánicas originales.

Las objeciones que estos rabinos le formulaban a la visión de Rashi eran tres. En primer lugar, mostraban el consenso de la opinión antigua. En segundo lugar, señalaron que a lo largo de todo el texto se utiliza gramaticalmente el verbo en singular. Por ejemplo: “Él fue despreciado y rechazado… él fue atravesado a causa de nuestros pecados… él fue llevado como un cordero al matadero”, y varias otras. Tercero, destacaron el versículo 8 del capítulo 53. Este versículo presenta alguna dificultad para aquéllos que lo interpretan como refiriéndose a Israel. Allí se lee:

“Por la opresión y el juicio, fue llevado lejos. ¿Quién meditó sobre sus descendientes? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron”.

¿Ha sido alguna vez el pueblo judío -Dios no lo permita- "arrancado de la tierra de los vivos"? ¡No! Dios promete que Israel vivirá para siempre:

"Sólo si estas leyes [que el sol brille durante el día, que la luna y las estrellas brillen por la noche, etc.] desaparecen de mi vista, declara el Señor, "los descendientes de Israel nunca dejarán de ser una nación delante de mí".

Asimismo, es imposible decir que "por la trasgresión de mi pueblo fue afectado", ya que "mi pueblo" alude claramente a las personas judías. Si el versículo 8 se refiriera a Israel, ¿entonces podríamos interpretar que Israel es borrada por Israel a causa del pecado de Israel? ¿Cómo pueden ser uno solo el portador del pecado y el pecador? De la misma manera, ¿cómo podría Israel ser el siervo, aquél que "no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca" (Isaías 53:9)? Israel no está ni ha estado libre de pecado. Las Escrituras están colmadas de ejemplos de su desobediencia.

Todas estas inconsistencias generaron conflictos en muchos rabinos que expresaron sus opiniones sobre la interpretación de Rashi en términos nada ambiguos. El rabino Moshe Kohen Iben Crispin de Córdoba, que vivió en el siglo XIV, dijo sobre la interpretación de Israel como el servidor que "distorsiona el pasaje de su significado natural", y que Isaías 53 "fue dado por Dios como una descripción del Mesías, por lo cual, cuando alguno asegura ser el Mesías, deberá ser juzgado por su semejanza o diferencia con el pasaje para saber si es o no es el Mesías".

La interpretación rabínica actual de Isaías 53

Aún en la actualidad, numerosos rabinos continúan citando a Rashi como la palabra definitiva para interpretar el servidor del Señor descrito en Isaías 53. Otros admiten la debilidad de esa interpretación y aseguran que el pasaje alude a una persona individual. Por lo general, citan al propio profeta Isaías, al rey Ciro, al rey Ezequías, a Josías, Ezequiel, Jeremías, Mosés, Job o incluso a algunos anónimos contemporáneos de Isaías como el aludido por el Profeta.5

Cuando usted repase la lista de las personas que se proponen como las aludidas por el pasaje, hágase esta pregunta: ¿Quién ha estado totalmente libre de culpa durante su vida? ¿Quién murió por los pecados de los demás? ¿Quién continúa viviendo hoy en día? ¿Cuál es su opinión? ¿Estoy dispuesto a descartar que Jesús es aquél a quien predijo el Profeta? Entonces vuelva a hacerse la pregunta: ¿Por qué se omite este pasaje de las lecturas regulares de la sinagoga?

¿Será tal vez porque gran cantidad de judíos seguidores de Y'shua (Jesús) han llegado a creer en él después de estudiar este mismísimo pasaje? Si se consultara a un centenar de judíos que creen que Y'shua es el Mesías se obtendría una opinión muy distinta sobre la identidad de este siervo mencionado por Isaías. Y seguramente se detectará que un gran porcentaje de esas personas entendieron que este pasaje resultó extremadamente influyente en sus pensamientos.

Leah es una mujer judía de 25 años que se hallaba buscando respuestas a sus preguntas espirituales. Cuando se le preguntó si Jesús era quien él decía ser, ella atinó a responder que no. Entonces Leah confesó: "Estoy empezando a ver que Jesús es el Mesías, pero si lo acepto, también estaré rechazando a mi padre, que no creía en Jesús. A nadie en este mundo amé más que a él; no puedo hacerle esto".

Cuando se la convocó a leer Isaías 53, Leah encontró el viejo y arrumbado Tenach de su padre. Al abrirlo en el pasaje en cuestión, tuvo dos descubrimientos asombrosos. En primer lugar, realmente el pasaje la pareció describir a Jesús. Y en segundo lugar, su padre había marcado el capítulo entero. Y en el margen, había escrito: "Profecía mesiánica: Y'shua es el Mesías".

Leah sólo atinó a preguntar… "¿Quién es Y'shua?" Cuando comprendió que Y’shua es la manera judía de decir Jesús, ahí cayó en la cuenta. De hecho, fue un pasaje tan convincente que hasta su padre no había podido descartarlo. En el plazo de dos semanas, ella se dio cuenta de que Jesús encajaba con la descripción del siervo sufriente.

En 1922, el difunto David Baron, un británico judío creyente en Y'shua que estaba bien versado en los textos rabínicos, escribió lo siguiente en el prefacio a su exposición sobre Isaías capítulo 53:

"… Está más allá incluso de la creencia más salvaje considerar que puede ser mero accidente o una fortuita coincidencia la semejanza en cada mínima afirmación y detalle de este profético retrato que lo delinea siglos antes de su llegada [en relación a Jesús] y la historia de su vida, muerte y resurrección gloriosa según lo narrado en los Evangelios.6

La siguiente tabla ofrece más pruebas sorprendentes sobre cómo en Y'shua y sólo en Y'shua, se puede dar cumplimiento a esta parte tan importante de las escrituras judías. ¿Puede ser verdad? Pregúntese a sí mismo, si tiene la valentía para creerlo.

-Efraim Goldstein

Notas al pie

1 En la primavera de 2000, Efraim Goldstein y diversos miembros del equipo de Judíos para Jesús llevaron a cabo una encuesta informal y no científica entre transeúntes de las calles de Tel Aviv.
2 Antología Rabínica, C.G. Montefiore & H. Loewe, (New York: Schocken Books, 1974) p. 544
3Frydland, Rachmiel, CUESTIONES: Una perspectiva judía mesiánica, Vol. 2:5, p. 2
4Baron, David, El Siervo de Jehová, c. 2000, Jerusalén: Israel Keren Ahvah Meshihit, p. 13
5Enciclopedia Judaica, artículo sobre el Servidor del Señor, Vol. 14, p. 1187
6Baron, El Siervo de Jeová c. 2000, p. viii 

 

ISAÍAS PREDIJO QUE EL SIERVO…

700 AÑOS DESPUÉS, Y'SHUA…

Quedaría desfigurado por el sufrimiento
(52:14; 53:2-3)

Fue resistido, burlado y golpeado (Marcos 15:17-19)

Provendría de un origen humilde
(53:2)

Se crió en Nazaret, una ciudad con muy humilde renombre (53:2); y no era el lugar de donde se esperaba que vendría el Mesías (Lucas 2:39-4051Lucas 2:39-4051)

Sería rechazado por la mayoría
(53:1,3)

Cuando se hallaba en la cruz, fue burlado, blasfemado y denostado, aún por aquéllos que estaban siendo crucificados junto a él (Mateo 27:39-44)

Cargaría nuestros pecados y sufriría en nuestro lugar (53:4-6.11)

"…  El llevó sobre la cruz nuestros pecados cargándolos en su cuerpo, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus cicatrices nos sanaron". (1 Pedro 2:24)

Sanaría a muchos (53:4-5)

Sanó a muchos (Mateo 8:16-17)

Tomará voluntariamente sobre sí nuestro castigo (53:6-7)

Dijo: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas" (Juan 10:11)

Permanecería en silencio durante su sufrimiento (53:7)

No se defendió ante Herodes, Poncio Pilatos ni el Sanedrín (Mateo 26:62-64 y 27:11-14, Lucas 23:9Mateo 26:62-64 y 27:11-14, Lucas 23:9Mateo 26:62-64 y 27:11-14, Lucas 23:9)

Moriría (53:8, 12)

Murió en una cruz (Marcos 15:37, Juan 19:33-34Marcos 15:37, Juan 19:33-34)

Sería sepultado junto a un hombre rico (53:9)

Fue sepultado en la tumba de José de Arimatea, un hombre rico (Mateo 27:57-60)

No permanecería muerto, sino que su semilla prolongaría su días y sería exaltado (53:10-11)

Tres días después de la crucifixión, se levantó de entre los muertos y aún vive, y millones de personas se ven a sí mismas como su semilla espiritual (Mateo 28:1-10)

 

El Servicio (adicional) Musaf para el Día de la Expiación, Philips Majzor (siglo 20).*

Nuestro justo ungido proviene de entre nosotros: el horror nos ha secuestrado, y no tenemos nada que nos justifique. Él ha soportado el yugo de nuestras injusticias y pecados, y ha sido herido a causa de ellas. Él da testimonio de nuestros pecados sobre sus hombros, para que en él encontremos el perdón. Nosotros seremos sanados por su herida, cuando el Eterno le creará (al Mesías) como una nueva criatura. O lo eleve desde el círculo de la Tierra. Lo levantará de Seir, para reunirnos nuevamente en el Monte del Líbano, de la mano de Yinnon.

* A. Th. Philips, Majzor Leyom Kippur / Devocionario para el Día de la Expiación con traducción al inglés; Edición Revisada y Ampliada (Nueva York: Hebrew Publishing Company, 1931), p. 239. El pasaje también puede encontrarse en la edición de 1937. También en Driver y Neubauer, p.399.