Noticias de las Ramas

photo (1)El tema de las historias de este mes podría ser “sorpresas felices”, ya que varios misioneros encontraron oportunidades o resultados inesperados. Sería muy apropiado alabar a Dios por estas sorpresas durante el mes de Purim. Después de todo, la fiesta celebra una serie de acontecimientos sorprendentes en los que Dios muestra su atención a detalles que nunca podríamos resolver.

 En algún lugar de Bielorrusia

Nuestro misionero nos informa: “Conocí a Anatoly en 2011, justo después de mi regreso a Bielorrusia. Pese a que me dijo que era ateo, Anatoly tomó nuestro material y se comprometió a asistir a la reunión de Shabat. Lo visité un par de veces más y no me pareció que se estuviera acercando a la fe. Después de un tiempo, dejamos de vernos. Ha pasado casi un año desde nuestra última visita.

Hace poco fui a ver al líder de una congregación mesiánica y, mientras caminaba por el pasillo, oí que alguien me llamaba. ¡Me di vuelta y era Anatoly! Parece que después de nuestra última visita, se dirigió al servicio de Rosh Hashaná en esta congregación. Esa noche no sólo comenzaba el Año Nuevo judío, sino también la nueva vida de Anatoly. Me dijo que había estado concurriendo a esa congregación desde entonces, y que ahora se estaba preparando para ser bautizado. Él me dio las gracias por mi insistencia en llevarle la verdad sobre de Dios antes de que lo hiciera el servicio de Rosh Hashaná. “¡Tú eres mi padrino, porque sembraste en mí la semilla de la Palabra de Dios, que creció no sólo en mi corazón, sino también en el corazón de mi esposa!” Eso me dio gran aliento y me inspiró. Oren por Anatoly, para que crezca en la fe en el Mesías”.

Budapest

Kata Tar nos informa: “Me invitaron a hablar en dos iglesias luteranas en un pequeño pueblo del campo, 168 millas al este de Budapest. Difícilmente yo hubiera esperado encontrar algún judío en tal entorno. Así que quedé sorprendido cuando sucedió algo muy inesperado: tres judíos hasta entonces no creyentes llegaron a las reuniones de la iglesia, entre ellos el presidente y el vicepresidente de una sinagoga y una señora judía que viajó todo el camino desde Budapest para escuchar a Judíos para Jesús. Con los líderes de la sinagoga, Gábor* y Zsuzsa*, sólo tuve la oportunidad de tener una breve conversación cortés, pero felizmente recibieron nuestra literatura. Sin embargo con Eva*, una vieja amiga del pastor, compartimos una comida y hablamos de corazón a corazón. Ella recibió nuestro DVD de Historias de Sobrevivientes. Por favor oren por estas personas preciosas que vinieron a escuchar sobre el Mesías judío.

Israel

Oded Cohen informa: “Durante nuestro seguimiento de la campaña “He aquí tu Dios”, concertamos un encuentro -junto a Negev y Bimini- con una mujer mayor que nos dijo que vivía sola. Cuando llegamos quedamos muy sorprendidos de encontrar allí a su hija y su hijo adultos. Al principio fue difícil, porque no estábamos seguros de lo que les hubiera contado a sus hijos sobre nuestra visita (muchos judíos son sensibles ante el hecho de que los miembros de la familia sepan que están interesados ​​en Jesús). Rápidamente notamos que esta mujer no tenía tales reservas, cuando ella dijo: ‘Ven y siéntate, dime lo que me quieres decir’. Empezamos a explicar el evangelio, y en poco tiempo la hija se sumó a la conversación y compartimos con ella también.

El hijo estaba en la cocina, pero al parecer también estaba escuchando porque vino a corregir algo que su hermana le había dicho acerca de la Biblia. Comentamos entonces sobre su conocimiento de la Biblia. Explicó que en el pasado él había sido ortodoxo, pero sólo porque fue presionado a hacerlo. Pudimos entonces compartir también con él. Comenzamos una maravillosa relación con ellos tres. La madre nos aseguró que ella nos está “adoptando”, y que como ahora somos de la familia, quiere prepararnos una gran comida para la próxima vez que vayamos. Por favor, oren por la salvación de esta mujer y de sus dos hijos mayores”.

Ginebra

Stephen Pacht informa: “La gente se sorprende al escuchar que soy un misionero de tiempo completo en Suiza. Después de todo, oficialmente hay sólo 20.000 judíos en Suiza. ¡Pero potencialmente eso es una gran cantidad de judíos para un misionero! Casi todos los judíos que he conocido están fuertemente ceñidos a su identidad judía, sin embargo también son fuertemente ateos. Es posible que no se sientan cómodos con la idea de que los judíos crean en Jesús, pero varios de ellos han estado dispuestos a hablar, a diferencia de la mayoría de los rabinos y judíos ortodoxos que conozco.

Así que imaginen mi sorpresa cuando un rabino ortodoxo me llamó por teléfono para expresarme su deseo de que nos reuniéramos. Al principio, no le creía. ‘¿Usted es un rabino?’, le pregunté. ‘Sí’, repitió. ‘¿Entonces debe ser un rabino liberal?’. ‘No, un rabino ortodoxo”, respondió. ‘Supongo que usted tiene la smicha (ordenación), pero no es rabino de una sinagoga en particular’. ‘No, yo soy el rabino de una sinagoga ortodoxa conocida, cerca de X’. ‘¿Y por qué me llama?’, pregunté. Su respuesta fue aún más sorprendente.

‘Porque estoy convencido de que los judíos que creen en Jesús deben también estar representados en los foros judíos. El diálogo entre los judíos debe involucrar a toda la gama de creencias y tendencias judías’. Entonces reiteró su deseo de conocerme. Le dije que yo estaría encantado y que lo llamaría en breve. Sonaba genuino, pero yo realmente no estaba seguro. Entonces verifiqué a través de Internet y confirmé su número de teléfono, correo electrónico y otros detalles. De hecho, había estado hablando con el rabino de una sinagoga conocida. El rabino David* no había dado muestra alguna de un interés personal en Jesús, pero al menos desde mi experiencia, las personas que representan a medios de comunicación o a organizaciones rara vez se ponen en contacto con nosotros, salvo que haya un tema de interés personal.

Nos reunimos una semana más tarde en un café. El rabino David parecía incómodo con su traje negro. Se había quitado el sombrero negro de ala ancha y tenía puesta una kipá (solideo). Había corrido su payot (cierres laterales) por detrás de las orejas y miraba nerviosamente a las personas sentadas en las mesas alrededor nuestro. Pidió un café y mientras lo bebía, medio en tono de disculpa me explicó que él no suele tomar esta leche, ya que no era kosher. De hecho, oficialmente él había venido a la ciudad para comprar leche kosher para su esposa.

Había sido rabino en Israel y profesor en una yeshiva, pero comenzó a desarrollar puntos de vista poco ortodoxos acerca de Dios, lo que había alarmado a sus colegas. Algunos le sugirieron que podría continuar siempre que su enseñanza y su práctica permanecieran en la ortodoxia, y mantuviera ocultos sus puntos de vista. Otros le dijeron que se debía ir. Finalmente se fue con su esposa y sus hijos y se estableció primero en los EEUU y luego en Suiza.

David llevaba un libro acerca de Jesús escrito por un judío llamado Constantin Brunner, que lo escribió en Alemania, en la década de 1920. Mi entusiasmo al descubrir que un judío escribía a favor de Jesús desapareció cuando David me explicó que el Jesús de Brunner era un ser supremo espiritual y místico. Esa era la manera en que David veía a Jesús, y él también había llegado a creer en la traducción de Brunner de aquella famosa escritura y oración judía, el Shema. Brunner reemplazó la palabra “Señor” por la palabra “ser”: “Escucha, oh Israel, el ser es nuestro Dios, el ser es uno”.

Yo estaba conmocionado y sorprendido, ya que hasta ese día nunca había oído esta traducción de la Shema, y ese día ya la había escuchado igual sólo dos horas antes. Antes de reunirme con el rabino David, había visitado Inge, una colorida y vivaz mujer de 91 años que se había casado, divorciado y enviudado tres veces. Es una judía secular de Viena, y mientras hablábamos me explicó que ‘el ser es nuestro Dios’. Tanto para David como para Inge, el Shemá no expresaba la creencia en un solo Dios que creó los cielos y la Tierra. Ambos creían que toda la humanidad es parte de una divinidad universal. Tampoco reconocen que son pecadores ante el Santo de Israel. Pero ambos quieren hablar aún más. Inge viaja mucho y sólo ocasionalmente está en Suiza. Sorprendentemente, David me invitó a conocer su congregación, por lo que pronto habremos de vernos nuevamente. Una vez más, ésta es una oportunidad sorprendente. Por favor, oren para que reciba sabiduría, y para que el Espíritu de Dios libere a Inge y a David del pecado y del juicio y les lleve la salvación en Cristo”.

* no son sus nombres verdaderos

 

 

 

Milder

Web Developer at Jews for Jesus HQ.

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