Noticias de las Ramas

New York3

 

Nueva York

Stewart Weinisch nos informa: Conocí a Gregory* (judío) en el funeral de su hermana. Ella, una judía creyente en Jesús, le había contado muchas veces sobre el Evangelio, pero nunca creyó. Tras el funeral, me reuní con Gregory varias veces, ya que estaba esperando una cirugía mayor, potencialmente peligrosa. Lo llamé el día antes de la cirugía y le pregunté si estaba listo para recibir a Yeshua. Él me preguntó: “¿Qué tengo que hacer?” Le expliqué que tenía que creer en su corazón lo que Jesús había hecho por él, arrepentirse, y orar para entregar su vida al Señor. Dijo que no quería orar por teléfono, pero que lo pensaría. Poco tiempo después de esa llamada, recibí un texto del cuñado de Gregory, llamado John*, quien también ha estado dándole su testimonio. Me dijo que Gregory le había llamado y le contó que había recibido Yeshua como su Salvador.

Budapest1 Budapest

Noticias de Kata Tar: “No necesito un mediador. Hablo con Dios directamente”. Así me respondió Klári durante nuestro reciente encuentro. Esta dama judía de 62 años trabaja en un hogar judío para ancianos. La conocimos hace un año durante nuestra campaña de verano. Yo seguí llamándola para invitarla a nuestras reuniones, pero no había podido venir. Sin embargo dijo que no estaba satisfecha con los servicios de la sinagoga. Los encontraba carentes de vida, sobre todo porque las oraciones son en hebreo, que ella no entiende. Me había hablado de su abuela católica, que estaba orgullosa de tener una nuera judía, ya que Jesús era judío.

A partir de este entorno mixto, Klári había desarrollado una especial religión mixta. “El Dios del Antiguo Testamento es cruel”, me dijo. “Obligó a Abraham a sacrificar a su hijo. Jesús, por el contrario, es cordial. Es alegre y perdona”. Cuando le recordé que Jesús sirvió y obedeció totalmente al mismo Dios del Antiguo Testamento -que es en realidad su Padre-, resultó finalmente peor. Dijo que no iba a creer en un Dios que fuera capaz de sacrificar a su propio hijo. Le gustaba Jesús, pero sin tomar en serio que ella podría acercarse a Dios sólo a través de Él. Y mientras oraba a Dios, lo odiaba por el Holocausto y por sacrificar a su Hijo.

“‘Oh, Dios Espíritu Santo”, suspiré hacia dentro de mí: “háblale”.

“¡Escucha, Klári!”, le dije. “Puedes ser como Abel, que se acercó a Dios de la manera en que Él lo pedía; o puedes ser como Caín, que se acercó a Dios de la manera en que Caín quería, y entonces se ofendió porque Dios no lo aceptaba”. De repente, una luz apareció en sus ojos. “Hace poco he aprendido un protocolo, una instrucción detallada de cómo manejar a un cliente”, dijo ella. “Yo puedo dejarlo de lado y hacer de la manera que creo que es mejor, pero entonces el resultado es incierto. Sin embargo, si sigo el protocolo, puedo estar segura de que tendré un buen resultado”. “¡Exactamente!”, exclamé, agradeciendo en mi interior al Espíritu Santo por haberle dado esa buena idea. “La Biblia es como un protocolo. Si lo sigues, puedes estar seguro de un buen resultado”. Klári estaba contenta con su perspicacia y prometió volver. Por favor, oren para que Dios le regale más y más comprensión de por qué se necesita un mediador: el Mesías, Jesús.

Candy Fog

San Francisco

De Alan y Lyn Bond, según nos escribe Lyn: En 1975 empezamos sirviendo con Judíos para Jesús aquí en la zona de la Bahía. Desde entonces hemos servido en Los Ángeles, Dallas y Chicago. Este año se nos dio la oportunidad de volver a San Francisco y completar el círculo de transición completo desde donde todo comenzó. La siguiente es una pequeña porción de esta vida y de la manera en que nos volvimos a adaptar a nuestro ministerio en este lugar.

Junto a Alan sacamos nuestro PT Cruiser azul del garaje de la casa de los Rosen, donde estuvimos viviendo de manera transitoria con mi mamá. Lo dejé a Alan en la salida de la autopista cerca del AT&T Park, donde los Giants de San Francisco juegan béisbol. Con una bolsa de folletería colgada de su hombro, tenía cientos de panfletos titulados “Estoy bien”, dicho por una mujer en la ilustración de la portada con su mano en alto como si estuviera rechazando algo que se le está ofreciendo. Alan se dirigió hacia donde estaba toda la gente juntándose para ver el partido, para así poder distribuir las semillas del Evangelio.

Manejé a través del Puente de la Bahía, donde tenía el compromiso de estudiar la Biblia con un judío de unos 40 años. Larry parece darse cuenta que Jesús podría ser el Mesías, pero ha decidido leer toda la Biblia antes de tomar la decisión sobre si cree. Tiene fe en Dios y dice que ha orado y visto a Dios responder a sus peticiones.

Nuestra lección en esta semana en particular era sobre Jonás. Larry reconoció que la desobediencia a la voluntad de Dios lo llevó a consecuencias desagradables. Prometió leer el libro de Job para la semana siguiente.

Conduje de regreso por el puente hasta el lugar donde Alan me estaba esperando, con su bolsa de folletos vacía y una sonrisa en su rostro. No podemos estar seguros de qué impacto concreto tendrán esos pequeños folletos del Evangelio, pero llevaban la escritura de Isaías 53: 6 y 1 Juan 1: 8-9 -, y sabemos bien que la Palabra de Dios nunca vuelve vacía. Por favor, oren por nosotros para que Dios nos regale oportunidades de encontrarnos y tener estudios bíblicos individuales con muchas más personas que lo están buscando en la bahía de San Francisco, donde el número de residentes judíos se ha más que duplicado desde la época en que vivíamos aquí en el pasado.

Haz clic aquí para ver el folleto “Estoy bien” que Lyn mencionó.

Lee sobre las maravillas que Dios hizo por los Bond cuando se mudaron de nuevo a la zona de la Bahía.

¡Con Dios, todo es posible!

Los Bond consagraron su hogar con una ceremonia de colgado de la mezuzá, el 20 de septiembre. Por favor, oren con ellos para que todos los que ingresen allí conozcan el amor y la paz de Cristo Jesús.

A Lyn y a Alan les encanta Chicago, y han disfrutado del ministerio allí. Aún así, después de 17 años de vivir en esa ciudad, se sintieron felices de regresar a la zona de San Francisco. Allí es donde se casaron, y donde reside su hijo, al igual que la madre y la hermana de Lyn. Para mí implicó un salto de fe vender su casa en un mercado de compradores, y pasar a un mercado de vendedores más caro. ¡Pero nuestro Dios es fiel! Al cabo de los tres días de poner su casa en venta, los Bond aceptaron una oferta que era mayor a la que la inmobiliaria que esperaba.

De inmediato Lyn comenzó a buscar casas en Internet y vio una que realmente le gustaba en una zona a sólo 15 minutos al sur de San Francisco. Sin embargo, la operación por la casa que estaban vendiendo no se terminó de cerrar y ellos se encontraban en un viaje de Pascua…, por lo cual era imposible hacer una oferta. Pronto, la casa salió del mercado.

Los Bond regresaron del viaje y comenzaron a buscar. Tenían una modesta casa en Skokie, por lo cual no estaban buscando nada grande ni lujoso… Sin embargo, parecía que todo lo que veían implicaba un gran paso hacia abajo en comparación a lo que habían dejado. Sus familiares y amigos oraron para que Dios proveyera de una manera que les mostrara su mano única en esta situación. La hermana de Lyn le dijo: “Sólo con la intervención divina vas a conseguir la casa que necesitas en esta zona”. ¡Pero Dios va a intervenir! Ya verás”. ¡Dios contestó la oración de forma poderosa! Después de ver decenas de casas que o bien no eran adecuadas o fueron arrebatadas por otros compradores, los Bond empezaron a pelear contra el desaliento.

Pero una noche recibieron de su agente inmobiliario un llamado sobre una casa que quería mostrarles de inmediato. ¡Era nada menos que la casa que Lyn había visto durante su viaje de Pascua! En aquel momento había sido aceptada una oferta, pero los compradores se echaron atrás cuando se dieron cuenta de cuánto trabajo requería la casa. Lo mismo había sucedido con un segundo comprador… ¡y con un tercero! Ahora la casa estaba de vuelta en el mercado y todas las inspecciones ya habían sido realizadas por los tres anteriores “aspirantes” a compradores. Lyn y Alan ofrecieron una suma muy por debajo del precio ¡Y fue aceptada! (por lo general, las casas en el área de la Bahía suelen venderse por encima del precio de venta, por lo que ésta fue exactamente la circunstancia única por la que habíamos orado).

Dios había separado esa casa, trayendo sólo a compradores que no podían o no querían seguir adelante con la venta. Esto devolvió la casa al mercado exactamente cuando los Bond estaban dispuestos a comprarla, y después de que se hubieran dado cuenta de lo mucho que necesitaban de la intervención de Dios. A lo largo de todo el trabajo que fue necesario para reparar la casa, los Bond tuvieron la oportunidad de alabar a Dios, porque si hubiera estado en buenas condiciones para ser vendida, nunca hubieran tenido la oportunidad de comprarla.

¿No es bueno Dios? ¿Alguna vez lo has visto obrar así en tu vida? Si es así, nos encantaría que lo cuentes en la sección comentarios.

London

Londres

Simon Lissak nos informa: Hace poco estuve en el norte de Londres junto a un voluntario. Cuando pasamos por una casa, vimos que había dos coches aparcados, los cuales tenían autoadhesivos que decían: ¡Queremos un Mashíaj (Mesías) AHORA!” Me decidí a averiguar si el dueño de los coches estaba dispuesto a tener una conversación con nosotros.

Cuando una mujer abrió la puerta le dije: “Acabo de ver esos adhesivos y me gustaría hablar con alguien sobre cómo podemos reconocer el Mashíaj cuando venga”. Su marido, Jacob, un hombre judío religioso, nos invitó a entrar. Le di las gracias y le dije: “Antes de aceptar su amable invitación tengo que decirle que yo soy judío, pero que creo que Jesús es el Mesías, y quiero que lo sepa antes de ingresar a su casa”.

Jacob se quedó pensativo por un momento, mientras yo esperaba que la puerta se cerrara sobre nosotros. Pero luego dijo: “Claro… entra”, y lo hicimos. La sala tenía una enorme biblioteca con muchos libros del Talmud y hasta una gran foto de Jacob con el rabino Schneerson, el líder Lubavitch que murió hace veinte años, y sobre el cual muchos judíos Lubavitch consideran que era el Mesías. Le pregunté a Jacob qué creía acerca de Jesús.

Jacob nos explicó que pensaba que Jesús era un hombre de verdad, un judío, un rabino y un hombre justo. Pero que no era más Mashíaj de lo que fuera él mismo (Jacob). Entonces le pregunté: “¿Cómo sabes que Jesús no es el Mesías?” Jacob cambió de tema y me hizo una pregunta acerca de mí mismo. Esto me dio la oportunidad de contarle mi testimonio. Tuvimos una buena interacción. Terminó la charla con Jacob diciéndome que valoraba mucho que yo le hubiera contado lo que creía, antes de ingresar a su hogar. Pero que en ese momento -como era época de vacaciones escolares-, él realmente necesitaba pasar algún tiempo con sus hijos. Mientras nos levantábamos para salir, le pregunté si podía volver. Jacob dijo que si estábamos en la zona, no habría problema en que volviéramos a verlo. Por favor, oren para que el Espíritu Santo le revele a Jacob que Jesús es el Mesías, para que él se acerque a la fe.

 

 

 

 

Milder

Web Developer at Jews for Jesus HQ.

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