Noticias de las Ramas

Londres

Julia PascoeJulia Pascoe informa:

Elsie* es una señora mayor judía que nos presentaron unos amigos cristianos hace algunos años. Todavía no cree, pero hace un par de años ella nos presentó a Richard* y a Nancy*, una pareja judía que también vive al norte de Londres. Richard hizo un montón de preguntas y estaba intrigado por saber por qué yo creo que Jesús es el Mesías. Sin embargo parece no entender que hay judíos que creen en Jesús.

Nada espiritualmente significante parecía suceder. Pero durante mi última visita, para mi sorpresa y deleite, Richard y Nancy me contaron que habían empezado a asistir a un club de almuerzo en una iglesia. Tratando con dificultad de controlar mi emoción, respondí: “¡Eso es genial! ¿Y de qué hablaron?”. Richard respondió: “De todo tipo de cosas interesantes. Deberías venir algún día”. Por favor recen para que mientras los acompaño, Dios facilite oportunidades más profundas para discutir sobre Yeshua.

 

Alison BarnettAlison Barnett informa:

Lisa es una mujer judía de unos 30 años que ha estado buscando un significado en varias religiones. Mientras estudiábamos el Evangelio de Lucas, a Lisa le conmovió el anuncio de los ángeles sobre el embarazo milagroso, tanto el de María como el de la esposa de Zacarías. A pesar de ser religioso y sacerdote, Zacarías había dudado del ángel, mientras que la joven María, mucho menos instruida en la religión, había aceptado obedientemente el mensaje de Gabriel.

Lisa también pudo ver cómo Dios había dirigido los eventos del mundo justo desde el nacimiento de Jesús y cómo había preparado el cumplimiento de diferentes profecías, incluyendo su muerte sacrificada para expiar por nuestros pecados.

Ella me contó que no se sentía merecedora de lo que hizo Jesús. Concuerdo en que ninguno de nosotros es merecedor, pero Dios nos ama tanto que hizo el mayor sacrificio. Rezamos juntos mientras que Lisa se confesaba y entregaba su corazón a Jesús. ¡Den gracias a Dios por Lisa!

 

 

Ginebra

Stephen PachtStephen Pacht informa:

El rabino David*, de quien he escrito en el pasado (ver edición de marzo 2014 de Noticias de las ramas) había vuelto de una conferencia de rabinos ortodoxos y decidió volar a través de Ginebra porque quería conocer a mi familia. Ésta fue la primera vez que un rabino ortodoxo visitaba nuestra casa. Él vestía un traje negro tradicional con tzitzit (flecos) que colgaban de su tallit katan (ropa ortodoxa), debajo de su impecable camisa blanca. Se quitó su gran sombrero negro, colocó sus peyos (rizos a los costados) detrás de sus orejas, ajustó su kippa (solideo) y se echó en el sillón. Él y nuestros hijos charlaron cómodamente durante una comida vegetariana que preparó mi esposa Deborah para evitar afectar su sensibilidad kosher.

La mañana siguiente, David y yo nos sentamos y leímos cuidadosamente un par de textos bíblicos. Los argumentos y los textos parecían no profundizar. David se refirió a Buda y, tal como había hecho en nuestra conversación anterior, también mencionó a Mahoma. Él quiere creer que todos los caminos llevan a Roma, que todos los caminos llevan a Dios, pero se da cuenta de que algunas rutas son más rocosas y sus destinos inciertos.

Después de que David se fue, me envió un mensaje para decirme cuánto había disfrutado el tiempo que pasó con nuestra familia. Un par de días más tarde, me mandó otro mensaje, preguntándome si le podía recordar el título de un libro que le recomendé sobre Mahoma. Yo me sentía desalentado y perplejo. ¿Qué podía haberle recomendado acerca de Mahoma? Después me acordé: era un libro llamado “Jesús y Mahoma”, un testimonio maravilloso de un ex imán, Marc Gabriel. Le envié la referencia. El mismo día me contestó: ya había encargado ese libro. ¿Será posible que la historia de un ex clérigo musulmán de Egipto sea el trampolín para que un rabino ortodoxo se vuelva hacia Jesús? Por favor recen por el Rabino David.

Budapest

246.jpg246.jpg246.jpg246Kata Tar nos cuenta:

“Yo soy atea” me dijo con vehemencia esta judía pelirroja, de unos cincuenta y tantos.

“Ya veo. ¿Y qué la hizo contactarse con Judíos para Jesús?”

“Quería conocer a otros judíos”, respondió Anita*.

“Yo también solía ser atea y fui criada por padres comunistas”. Mientras le contaba mi historia, Anita escuchaba con atención. Y cuando le sugerí que “quizás podríamos encontrarnos de nuevo para ver algunos pasajes relevantes de la Biblia”, ella respondió: “¿Por qué no?”

Desde entonces nos hemos estado viendo con regularidad y el esposo de Anita también se nos unió. Lajos pertenece a una familia católica y sirvió como oficial en la era comunista. En nuestra última visita les pregunté directamente:

“Entonces, Anita y Lajos, ¿en dónde están en este momento con respecto a Yeshua? ¿Están preparados para arrepentirse y reconocerlo como Señor en sus vidas?”

Anita respondió: “Yo todavía no siento nada”; y Lajos agregó: “Cuando era joven, los católicos querían que me arrepintiera, pero yo decidí que no quería”.

“Anita, no es necesario que sientas nada para arrepentirte. Si estás convencida de que el Evangelio es real, y de que eres una pecadora que necesita el perdón, ésa es razón suficiente para arrepentirse. Las emociones vendrán después de tu decisión. Lajos: ¿de qué cosas no has querido arrepentirte?”

“No lo sé con precisión”, admitió Lajos, lo cual me dio una base para explicar el Evangelio una vez más.

Esta vez, los ojos de Anita se llenaron de lágrimas. Mientras rezaba, su voz flaqueaba. Dios le dio las emociones que ella había perdido. Después Lajos rezó para él también recibir a Jesús en su vida. Todo esto sucedió el 4 de abril, el mismo día en el que, en 1945, terminaba la segunda Guerra Mundial en Hungría y comenzaba la era Comunista. Sesenta y nueve años después, estos dos hijos del comunismo entraron en el Reino de Dios. Por favor ténganlos presentes en sus oraciones.

Israel

Tel AvivAlex Bearshtein nos cuenta:

Estaba haciendo llamadas continuas a personas que habían expresado interés en conocer más acerca de Yeshua. En medio de una de mis llamadas, recibí una de Benjamín*. ¿Será que estaba devolviéndome una llamada? No, su nombre no estaba en mi lista de llamadas salientes. Ésta era una llamada nueva.

Benjamín me dijo: “Cuéntame acerca de Yeshua”. Le expliqué el plan salvífico de Dios y después de una hora y media de preguntas y respuestas, él me dijo: “Yo creo en eso. ¿Qué tengo que hacer?” Le leí la parábola de la perla preciosa y le expliqué que debía renunciar a todo para vivir por Yeshua. Él entendió, y yo le pregunté: “¿Quieres rezar para recibir a Yeshua como tu Señor y Salvador?” Él estuvo de acuerdo y rezamos juntos. Me pidió mi número de teléfono privado porque quería que hablara con su hermano, Jonás. Luego finalizamos la llamada.

Dentro de unos minutos recibí otra llamada de un hombre cuyo nombre era Moshe*. Sin siquiera decir hola, preguntó: “¿Qué es esto? ¿Su página de Facebook dice que Yeshua nació de una virgen?” Inmediatamente empecé por Génesis 3, 15 y le expliqué cómo Dios predecía desde el comienzo sobre la semilla de la mujer. Moshe entendió y estuvo de acuerdo.

Le pedí que abriera su Biblia en Isaías 53, a lo cual accedió. Estaba absorto pero no comprendía completamente, así que le expliqué el Evangelio, diciéndole que el único camino para llegar al Reino de Dios es a través de la sangre de Yeshua. Hablamos acerca del sumo sacerdote y del sistema de sacrificios. Después de una hora y algo de preguntas y respuestas –al igual que Benjamín-, Moshe también rezó conmigo para recibir a Yeshua. Le envié una copia del Nuevo Testamento. Moshe me contó que era de un hogar jasídico y que toda su vida había sabido que algo era verdad acerca de Yeshua.

Al día siguiente, Jonás me llamó y me hizo un montón de preguntas sobre Yeshua y yo le di respuestas desde la Palabra de Dios. Después de una larga conversación me dijo: “Quiero rezar como lo hizo ayer mi hermano”. ¡Y así fue! Me junté con los dos hermanos (ambos en sus treinta), y empezamos a buscar en la Palabra de Dios. Acordamos reunirnos semanalmente.

Un hombre judío me envió un mensaje a través de Facebook disculpándose por habernos insultado en Facebook. Daniel* me dijo que quería saber más acerca de Yeshua, pero que ocultó su interés cuando sus amigos lo vieron dialogando con nosotros en Facebook. Se había sentido atraído por Jesús por un largo tiempo. Le expliqué el Evangelio, le pregunté si creía que Jesús era el Mesías y si quería empezar de nuevo con Dios, y me respondió que sí.

Por favor recen por Benjamín, Jonás, Moshe y Daniel, para que crezcan en su fe y perseveren a través de sus familias.

 

 

 

 

Milder

Web Developer at Jews for Jesus HQ.

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