¿Jesús Enseñó a Odiar a los Padres?

happy familyAlgunos afirman que Jesús enseñó a sus discípulos a odiar a sus madres y a sus padres. Si eso fuera verdad, obviamente, haría que Jesús fuera un maestro inmoral y sin ética, ya que uno de los mandamientos es honrar al padre y a la madre. Pero al comprender el entorno judío donde enseñó Jesús, se derrama una luz completamente diferente sobre sus palabras.

Las palabras de Jesús en cuestión son:

“No piensen que he venido a traer paz a la  Tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra la suegra, y los enemigos del hombre serán los de su propia casa. Cualquier persona que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digna de mí; cualquier persona que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digna de mí”.

Mateo 10:34-37

Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre y a su madre, a su esposa y sus hijos, a sus hermanos y hermanas -sí, incluso a su propia vida- no podrá ser mi discípulo.

Lucas 14:26

Hay cuatro puntos que muestran el verdadero significado de las palabras de Jesús:

1. Estas palabras de Jesús reflejan una común comprensión judía del momento.

Lo que entendían los judíos era que la era mesiánica sería precedida por un tiempo de falta de armonía en las relaciones familiares y sociales. Con estas palabras, Jesús estaba anunciando la era mesiánica y su propio mesianismo.

De hecho, Jesús estaba citando al profeta judío Miqueas, quien hablaba de la era mesiánica en estos términos:

“No te fíes de un vecino; no pongas ninguna confianza en un amigo. Incluso con la que reposa en tus brazos, ten cuidado de tus palabras. Porque el hijo deshonra a su padre, la hija se levanta contra su madre, la nuera lo hace contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su propia casa”.

Miqueas 7:5-6

Miqueas estaba hablando del juicio que habría de venir sobre Judá a causa de su corrupción y su fracaso moral. Este juicio, había dicho antes Miqueas, vendría bajo la forma de un estado de sitio por parte de un enemigo exterior. En este contexto, las relaciones sociales se derrumbarían e incluso parientes cercanos dejarían de confiar unos en otros. Este deterioro social sería el resultado final de la inmoralidad y del pecado de Judá. En la literatura judía rabínica y la del Segundo Templo, este mismo pasaje y descripciones similares caracterizan el "día del Señor" final. Ver Citas judías, debajo.

Bet Moshe afirma que en Miqueas, "la situación se ve correctamente como el mal y no es deseable… En cambio Jesús dice que la espada y el disenso son sus objetivos" (La verdad del judaísmo les responde a los misioneros -Nueva York: Bloch Publishing, 1987-, p. 203.) Pero esto no tiene en cuenta los antecedentes de las palabras de Jesús en la literatura judía. Jesús no está alentando el odio. Más bien, lo que Él está diciendo es que los vínculos sociales serán destrozados a causa de sus palabras y acciones como resultado final del pecado del pueblo, pero no porque su objetivo fuera el desencuentro.

Así pues, en mucha literatura judía del período del Segundo Templo, el Reino de Dios es precedido por un tiempo de desencuentros, tal como lo describe Miqueas. Lo que querían decir las palabras de Jesús es que Él estaba a punto de traer el Reino de Dios, acompañado de esta ruptura de las relaciones personales. Esto pasaría no porque fuera un deseo de Jesús, sino porque cuando el Reino viene, el pecado sobresale y queda puesto de manifiesto.

2. De hecho, Jesús reiteró el mandamiento de honrar al padre y a la madre.

Jesús reafirmó en la palabra y en la acción ese mandamiento de honrar a los padres:

“Pues Dios ordenó: ‘Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre’. Y también: ‘El que maldiga a su padre o a su madre debe ser condenado a muerte’.

Pero tú dices que si un hombre le dice a su padre o a su madre: ‘Lo que podías esperar de mí, ya lo tengo reservado para el Templo’, no está ‘honrando a su padre’ con eso. Y ustedes, ¿por qué quebrantan el mandamiento de Dios en nombre de sus tradiciones?"

Mateo 15:4-6

"‘Si quieres entrar en la vida, obedece los mandamientos’.

‘¿Cuáles?’, preguntó el hombre. Jesús le respondió: ‘No matar, no cometer adulterio, no hurtar, no levantar falso testimonio, honrar al padre y a la madre y amar al prójimo como a tí mismo’”.

Mateo 19:17-19

“Así, por ejemplo, Moisés dijo: ‘Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre’, y también: ‘El que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte’. En cambio, según ustedes, alguien puede decir a su padre o a su madre: ‘Lo que podías esperar de mí es consagrado, ya lo tengo reservado para el Templo’, y entonces ya no dejan que esa persona ayude a sus padres. De este modo anulan la Palabra de Dios con una tradición que se transmite”.

Marcos 7:10-13

“Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Después dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’. A partir de ese momento el discípulo la recibió en su casa”.

Juan 19: 25-27

F.F. Bruce, profesor de Rylands de crítica y exégesis bíblica de la Universidad de Manchester, Inglaterra, comentó:

“Jesús mismo censuró a esos teólogos que argumentaban que la gente que había prometido dar a Dios una suma de dinero que luego descubrieron que podría haber sido utilizada para ayudar a sus padres necesitados, no tenían la libertad para reasignar ese dinero de los fines religiosos a los que se había prometido, con el fin de satisfacer una necesidad de sus padres. Esto, dijo, era una violación del mandamiento de honrar al padre y a la madre” (Marcos 7: 9-13).

Las duras palabras de Jesús (Downers Grove IL: InterVarsity Press, 1983), pp. 119-20.

3. Las afirmaciones de Jesús no sólo anunciaron la era mesiánica, sino que fueron un recordatorio de que la lealtad a Dios tiene prioridad sobre la lealtad a la familia cuando las dos entran en conflicto.

Este principio se encuentra tanto en las Escrituras hebreas como en los escritos rabínicos.

En las Escrituras Hebreas encontramos la historia de Moisés y de la tribu de Leví. Leví era la tribu de la cual provenían los sacerdotes que enseñaban la Ley y que condujeron la adoración. Moisés alaba esta tribu utilizando un lenguaje que nos recuerda las palabras de Jesús acerca de la familia:

"El que fue capaz de decir a sus padres: ‘A ustedes no los conozco’, no reconocía a sus hermanos ni a sus propios hijos, pero cumplía la palabra y vigilaba su pacto. Enseña tus preceptos a Jacob y tu ley a Israel. Él ofrece incienso delante de ti, y holocaustos en su altar. Bendice todas sus habilidades, oh Señor, y permanece satisfecho con el trabajo de sus manos. Hiere en el dorso a los que contra él se alcen y que sus enemigos no se levanten jamás”.

Deuteronomio 33: 9-11

Moisés no está diciendo que los levitas no tenían ninguna consideración por sus propios padres, ni que literalmente no reconocieran a sus hermanos. Honrar a los padres era parte de la ley. Sin embargo, los lazos familiares no tienen prioridad sobre los requerimientos de Dios. Moisés alaba la tribu en términos hiperbólicos. La verdad es que se necesita amor maduro en lugar de odio para poder mostrarle honor a la madre y al padre aún por encima de los requerimientos de Dios.

Samuel Tobías Lachs, profesor de Historia de la Religión en el Bryn Mawr College, comentó en relación a Mateo 10:37. Curiosamente, aquí podemos ver un ejemplo de un caso del Talmud, en el cual un maestro tiene prioridad sobre un padre.

“En la mayor responsabilidad de servir al maestro por sobre un padre, ten en cuenta esto: ‘Si un hombre fue a buscar su propia propiedad perdida y la de su padre, la propia tiene prioridad; si es su propiedad y la de su maestro, la propia tiene prioridad; si es la de su padre y la de su maestro, la de su maestro cuenta como prioridad, ya que su padre lo trajo a este mundo, pero su maestro es quien le ha enseñado la sabiduría, lo que le trae el mundo por venir’".

Un comentario rabínico sobre el Nuevo Testamento: Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas (Hoboken: Ktav; Nueva York: Liga Anti Difamación, 1987), p. 188, citando a Mishná Baba Metzia 02:11.

4. La palabra "odio" es a menudo utilizada en la Biblia para expresar la prioridad y la preferencia en lugar del odio emocional.

Por ejemplo, en Deuteronomio 21:15-17, la palabra alude a una preferencia más que a un odio emocional. Lo mismo ocurrre con Malaquías 1:2-3.

“Si uno tiene dos mujeres, una muy querida y otra menos; y las dos, la más querida y la otra, le dan hijos, y el primogénito es hijo de la menos querida [literalmente dice “la mujer odiada”], al repartir la herencia entre los hijos no podrá enriquecer al hijo de la primera a costa del hijo de la segunda, que es el primogénito. Reconocerá al primogénito, hijo de la menos querida, dándole dos tercios de todos sus bienes. Porque ese hijo es la primicia de su virilidad. Y el derecho del primogénito le pertenece a él”.

Deuteronomio 21:15-17

"‘Te he amado’, dice el Señor. Pero ustedes preguntan: ‘¿En qué se nota que nos amas?’ ‘¿No eran hermanos Jacob y Esaú?’, dice el señor. ‘Sin embargo, amé a Jacob y odié a Esaú, convertí sus montes en un desierto, y di su herencia a los chacales del desierto’.

Malaquías 1: 2-3

Además, se registra el mismo sentido para la palabra "odio" en literatura rabínica, como en el Éxodo Rabbah 51:8. Mira a continuación las afirmaciones que lo demuestran.

Declaraciones en sustento

Frases del Segundo Templo y rabínicas relativas a los conflictos familiares en la era mesiánica.

Primera http://biblia.com/bible/nasb95/Enoch 56.7

“Y comenzarán a pelear entre ellos mismos; y (por) su mano derecha prevalecerán contra ellos mismos. Un hombre no reconocerá a su hermano ni un hijo a su madre, hasta que haya una cantidad (significante) de cadáveres entre ellos. Su castigo (de hecho) no es en vano”.

Primero Enoc 100:1-2 (en relación a "pecadores” no especificados; ca 2nd c. BCE)

(1) “en aquellos días, el padre se batirá junto a sus hijos en un solo lugar; y los hermanos caerán junto a sus amigos en la muerte, hasta que fluya una corriente con su sangre. (2) Porque un hombre no será capaz de retener las manos de sus hijos ni de los hijos de sus hijos para llenarlas. Tampoco es posible que el pecador conserve en sus manos las de su querido hermano. Desde el amanecer hasta la puesta del sol, se matarán mutuamente”.

Jubileos 23,19 (en relación a una generación pecadora entre el pueblo judío; ca. 2° c. BCE)

“Algunos de éstos combatirán a los otros, jóvenes con ancianos y ancianos con jóvenes, pobres con ricos, los humildes con los grandes y el mendigo con el juez, respecto a la ley y el Pacto, porque han olvidado los mandamientos, el pacto y las fiestas, los meses, los días de reposo, los aniversarios y todos los juicios”.

Cuarta Esdras 6:24 (en relación al “fin de la época"; ca. 1°-2° c. CE)

“En aquellos tiempos, los amigos deberán combatir a sus amigos como si fueran enemigos, y la tierra y aquéllos que la habitan serán aterrorizados, y los chorros de las fuentes permanecerán quietos, y no fluirán durante tres horas”.

Comentarista Max Margolis en Miqueas 7:6 (20° c.)

En la Mishná (Sotah ix.15), nuestro versículo se incorpora a un pasaje descriptivo de las condiciones a las que se llegará en el período inmediatamente anterior a la llegada del Mesías (comp. también Mateo x. 35f.; Lucas xii.53). Aparecen fraseologías y pensamientos similares en los escritos apocalípticos (Baruc lxx.3 ff.; IV Esdras v.9; vi.24; Enoc ii) y en el Midrashim (Sifre en Deut. xxxii.36; Pesikta rabbeti, p.4b: 75A y otros lugares; Derek eres zutta, Cap. x; Ref rabba, Cap. ii; Comp también Sanedrín 97a ff.). La idea subyacente a estas expectativas, es que el mal habrá corrido su curso antes de que el bien pueda arribar. La esperanza en la llegada triunfal del Reino de Dios se intensifica por la propia contemplación de la maldad que existe. Cuando la corrupción moral es mayor, la salvación es más segura; o, según los rabinos, "el alivio viene el sufrimiento" (Midrash Shoher Tob en PS. xxii; Jer. xxx.7, citado oportunamente).

–Margolis, Max L. Las Sagradas Escrituras Comentadas: Miqueas (Filadelfia: Sociedad de Publicaciones Judías de Norteamérica, 1908).

Samuel Tobías Lachs, profesor de Historia de la Religión del Bryn Mawr College, acerca de Mateo 10:21:

“Los problemas familiares debían ser una característica de los últimos días… Es un tema muy común en la literatura apocalíptica. Por ejemplo: ‘En esa generación, los hijos condenarán a sus padres y a sus ancianos por el pecado y la iniquidad… y se esforzarán el uno con el otro, los jóvenes con los viejos, los viejos con los jóvenes’. ‘Y se odian mutuamente, y se provocarán uno al otro para pelear, y el mediocre se hará señor sobre el honorable, y los de bajo grado serán ensalzados por encima de los reconocidos’.

–Un Comentario Rabínico sobre el Nuevo Testamento: El Evangelio de Mateo, Marcos y Lucas (Hoboken: Ktav; Nueva York: Liga Anti-Difamación, 1987), p. 183, citando Jubileos 23:19 y 2 Baruc 70:3.

Lachs acerca de Mateo 10:34:

“El espíritu de este deterioro de las relaciones familiares queda reflejado en el tratamiento rabínico de Miqueas 7:6, donde está explicado como el preludio de la llegada del Mesías: ‘Con las huellas del Mesías aumentarán las presunciones y la muerte alcanzará su mayor pico… los hijos avergonzarán a los mayores y los ancianos se levantarán frente a sus hijos, porque el hijo trata al padre con desprecio, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los hombres de su propia casa. El rostro de esta generación es como el rostro de un perro, y el hijo no será expuesto a la vergüenza por su padre’. Asimismo, ‘en esa generación los hijos condenarán a sus padres y a sus ancianos por el pecado y la iniquidad… y se enfrentarán el uno con el otro, los jóvenes con los viejos, los viejos con los jóvenes’”.

–Ibid., p. 186

Craig Keener, profesor de Nuevo Testamento, Seminario Teológico Hood, sobre Mateo 10:35-36:

“El contexto de Miqueas 7:6 aquí citado, describe los horribles males en la tierra y la falta de confianza aún entre los parientes y amigos más cercanos, que podrá continuar hasta la venida del Señor para recompensar a aquéllos que tuvieron esperanza en Él. Dada la creencia sostenida por muchos judíos de que un tiempo de sufrimientos predecirá al final, los discípulos probablemente entendieron esta cuestión como sugiriendo que ya habían pasado por los sufrimientos de esos tiempos”.

–Comentario de IVP sobre el Entorno de la Biblia (Downers Grove IL: InterVarsity Press, 1993), p. 75.

La palabra "odio" en la Biblia y en la literatura rabínica

F.F. Bruce, difunto profesor de Rylands de Crítica y Exégesis Bíblica, Universidad de Manchester, Inglaterra, afirmaba:

“Sabemos que en el lenguaje bíblico, la frase odio puede significar amar menos. Por ejemplo cuando se establecen normas en la ley del Antiguo Testamento para un hombre que tenía dos esposas, ‘una amada y la otra odiada’ (Deut. 21:15), no es necesario dar por entendido que realmente odiaba a la segunda mujer; lo que debe entenderse es que la ama menos que a la otra, y deberá evitar mostrar favoritismo sobre el hijo de la otra mujer cuando distribuya su propiedad entre los suyos. El RSV indica que no se pretendió darle el sentido de odio positivo al hablar de una esposa como ‘la amada’ y a la otra como ‘la que no le gustaba’. Pero el vocablo hebreo que se usa es el que normalmente significa ‘odiada’, y entonces es así procesada en la AV.

Tal odio en las palabras de Jesús significa amar menos, y se lo demuestra en la afirmación paralela presente en Mateo 10:37: ‘Aquél que ama a su padre o a su madre más que a mí no es merecedor de mí; y aquél que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es merecedor de mí’. En el evangelio de Mateo, estas palabras son seguidas con la afirmación sobre tomar la cruz y seguir a Jesús. El significado de esta secuencia alude a que darle a la propia familia un segundo lugar en el reino de Dios es algo que se logra tomando la cruz".

–Las duras palabras de Jesús (Downers Grove IL: InterVarsity Press, 1983), p. 120.

Éxodo Rabá 51:8

“Este monte es conocido bajo tres nombres: La montaña de Dios, el “Monte Orbe”, y el Monte Sinaí. . . .¿Por qué “la montaña de Dios”? (Éxodo 18:5). Porque fue allí donde Dios manifestó su divinidad. ¿Y Sinaí? Porque [fue en ese monte] donde Dios demostró que odia (sane) a los ángeles y ama a los hombres.

En Hebreo hay un juego de palabras entre Sinaí y la palabra “odio”, que se dice sane. La nota en la edición de Soncino explica la afirmación de que Dios odia a los Ángeles y ama a la humanidad: "Al darles su Torá, aunque los ángeles la deseaban. 'Odia' no se toma en sentido literario, sino que simplemente implica que mostró mayor amor por los hombres".

–Soncino Éxodo Rabá, p. 571.

Walter C. Kaiser, Jr., Colman M. Mockler, profesor distinguido de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico Gordon-Conwell en South Hamilton, Massachusetts:

Pero estos antónimos –ahavah ("ama") y sin'ah ("odia"), también son usados con un sentido especial en Deuteronomio 21:15-17, Mateo 6:24, Lucas 16:13, Dt. 21:15-17, Ex. 38:21, Mateo 10:37 y Lucas 14:26 en el sentido del amado y el odiado, queriendo significar que el segundo es el menos amado. En el idioma griemo, los mismos semitismos se arrastran sobre el uso antinómico de agapan/misein con el mismo especial sentido de Deuteronomio 21:15-17, Mateo 6:24, Lucas 16:13, Dt. 21:15-17, Ex. 38:21, Mateo 10:37, Lucas 14:26 y Deuteronomio 21:15-17, Mateo 6:24, Lucas 16:13, Dt. 21:15-17, Ex. 38:21, Mateo 10:37, Lucas 14:26 "donde, en dependencia de Deuteronomio 21:15-17, Mateo 6:24, Lucas 16:13, Dt. 21:15-17, Ex. 38:21, Mateo 10:37, Lucas 14:26 y Ex. r., 51(104) [nota al pie– en Deuteronomio 21:15-17, Mateo 6:24, Lucas 16:13, Dt. 21:15-17, Ex. 38:21, Mateo 10:37, Lucas 14:26 '¿Por qué se llama Sinaí el monte de la Ley? Porque Dios separó (‘sane’) a los nobles y amó (ahav) a los humildes’. Significa ‘preferir’ (‘ser fiel a’) y 'desairar’ (‘despreciar’). Tenemos aquí un hebraísmo, como en el requisito para el discipulado". Esta última referencia es hacia las dos listas paralelas de requisitos para el discipulado; Deuteronomio 21:15-17, Mateo 6:24, Lucas 16:13, Dt. 21:15-17, Ex. 38:21, Mateo 10:37, Lucas 14:26 usan la fórmula ho philon huper eme, "Aquél que ama… ás que a mí", mientras Deuteronomio 21:15-17, Mateo 6:24, Lucas 16:13, Dt. 21:15-17, Ex. 38:21, Mateo 10:37, Lucas 14:26 simplemente traza un paralelo al decir kai ou misei "Si alguien viene a mí y no odia…”

La referencia de Esaú al padre, madre, esposa, hijos, hermanos o hermanas, no hace referencia a un odio psicológico, sino que habla de preferencias, indiferencia temporal para fines superiores, y separación exclusiva.

En el caso de Jacob y Esaú, el amor de Dios señala una elección y un llamado al servicio ("para ser una bendición entre todas las Naciones") que no había llegado a Esaú. Pero Esaú no era odiado por, ya que Dios despreciaba la maldad. Esaú era el objeto de salvación en el fin de los tiempos Amós 9:12, Abdías 19-21 y Amós 9:12, Abdías 19-21.

–Hacia una Ética del Antiguo Testamento (Grand Rapids MI: Zondervan, 1983), p. 252. Las fuentes originales en hebreo y griego fueron transcriptas de la web.