El Incremento

DBpor David Brickner, Director Ejecutivo

En el campo de la evangelización de los judíos, todos los frutos son recogidos a mano. Dicho de otro modo, no se verá un tropel de gente judía concurriendo ante un llamado al altar. La mayoría llegan a la fe de uno en uno, y por lo general después de mucha diligencia, paciencia y de un largo de seguimiento. Estoy tan agradecido por los amigos en el cuerpo de Cristo que se regocijan ante el lento pero constante fluir del pueblo judío, que continuamente está llegando a la fe. Estoy especialmente agradecido por ti, a la luz de una creciente tendencia que he estado percibiendo.

Da la impresión de que cada vez más comisiones misioneras y fundaciones cristianas están aplicando el principio económico del ROI (retorno de la inversión) para sus ministerios. En muchos casos, cuanto más tangibles son los resultados que informa una organización, más probable será que vayan a recibir apoyo.

Nunca me olvidaré cuando recibí una carta de una fundación cristiana que nos había alentado a que Judíos para Jesús solicitáramos su apoyo. Cuando lo hicimos, finalmente rechazaron la solicitud. Su explicación fue que "Judíos para Jesús informa sobre cientos de personas salvadas por año, en tanto que nosotros hemos logrado apoyar ministerios que informan conversiones de decenas de miles de personas por año".

Estoy seguro de que en algunos campos, Dios moviliza decenas de miles de personas por año para que reciban el Evangelio. Pero sé que no existe ningún ministerio judío que pueda informar con precisión semejante tipo de resultados. El hecho de utilizar en campos como el nuestro la prueba del retorno de la inversión para determinar a quién apoyar, pone a la gente en situación de competencia, cuando en realidad lo que debemos hacer es cooperar. Y sin saberlo, tienta a las personas a exagerar y a hacer afirmaciones sin fundamento (sobre el lado más liviano de esto último, ver en página 3, "Realmente sucedió").

Como líder de los Judíos para Jesús, yo soy responsable de evaluar la eficacia de nuestro ministerio. Queremos hacer lo mejor que podamos para el Señor. Entre nuestros valores fundamentales se incluye rendirle cuentas a Él y a los que apoyan o podrían apoyar nuestro ministerio. Es por eso que llevamos registros, no sólo de nuestros esfuerzos, sino también de los resultados tangibles que tenemos el privilegio de contemplar.

Aun así, cuando evalúo nuestro ministerio, busco pruebas de la sana doctrina, de la buena administración, de un testimonio audaz y creativo, y de simplemente la fidelidad en cumplir las tareas cotidianas de los evangelizadores (1 Corintios 4:1-2 ). Así es como yo mido el éxito, ya que, después de todo, no podemos tomar ningún crédito real para nosotros cuando vemos a personas que son ganadas para Él. Todo el honor y la gloria pertenecen a Dios, como enseña su Palabra: "De modo que el que planta no es algo, ni tampoco el que riega, sino Dios que hace crecer" (1 Corintios 3:7).

Estoy tan agradecido por los hermanos y hermanas en el Mesías que animan y apoyan nuestros esfuerzos para mantenernos fieles a nuestra vocación, confiando en que Dios traerá ese incremento. Estoy agradecido por las iglesias que consideran que sus oraciones, regalos e invitaciones para que hablemos desde sus púlpitos, son un componente importante para el cumplimiento de la Gran Tarea. Juntos somos socios en el cuidado de los que a Dios le importa, llegando a los que muchos han descartado al considerarlo inalcanzable.

Da un poco de vértigo asociarse con el Creador del universo en la tarea de atraer a la gente hacia Él. También genera estupor darse cuenta de que estamos asociados con otros que se están asociando con Dios, aun sin siquiera conocerlos. La mayoría de las historias de salvación revelan una combinación de personas y circunstancias, que aparentemente se dan al azar, pero que sin embargo están orquestadas por Dios. Más de una vez he pensado que Dios se valió de mí para llevar a alguien a la fe, pero luego descubrí que yo fui sólo una parte de su viaje, ¡y ni siquiera la más importante! La mayoría de nuestros misioneros pueden contar historias de años de haber estado dando testimonio a alguien, aparentemente en vano… pero para descubrir más tarde de que todo lo que "invirtieron" logró dar fruto cuando alguien oró para que esa persona recibiera al Señor.

Estas asociaciones espontáneas y a menudo desconocidas son parte de la belleza del cuerpo de Cristo, de cómo trabajamos juntos y cómo aprendemos a dar a Dios toda la gloria. Entonces bien, nos preguntamos ¿por qué no ser más proclives a establecer alianzas que puedan permitir un incremento aún mayor? Con esto en mente, en Judíos para Jesús nos estamos centrando mucho más en las asociaciones.

Una de esas asociaciones ha sido con mi amigo Jonathan Bernis, que dirige un ministerio llamado Jewish Voice International. Un aspecto del ministerio de Jonathan son sus "festivales mesiánicos", una serie de grandes reuniones de evangelización con música, danza y predicación, en lugares como Rusia, Ucrania y Alemania. Casi desde el inicio de estos festivales hemos trabajado en conjunto con Jonathan, especialmente en el área de seguimiento. Jewish Voice International transfiere a nuestros misioneros en esos países todos los contactos de judíos que reciben durante estos festivales. A todos ellos los contactamos, uno por uno, tratando de continuar el ministerio con ellos en persona.

Y hablando de seguimiento, a veces funciona al revés. Sergio Danon conduce nuestro trabajo de Judíos para Jesús en Brasil. Una vez al año, él y su familia hacen una salida maratón de una semana destinada a las multitudes en Carnaval, y en las cuales muchas de personas con las que hablan se encuentran borrachas o drogadas. Incluso cuando ora con esas personas para recibir al Señor, resulta difícil para Sergio saber si al día siguiente van a recordar lo que sucedió. Ha tenido que sobreponerse al desaliento para permanecer fiel. Luego, el año pasado, una semana antes de la salida, Sergio asistió un almuerzo de pastores. El presidente lo presentó para que hablara con diecisiete pastores y dijo -con lágrimas en los ojos- que cinco miembros de su iglesia se habían convertido gracias al ministerio de Judíos para Jesús durante el Carnaval. Entonces dijo: "Sergio, no tenemos idea de cuántas otras iglesias han estado recibiendo la gente a las que ustedes les han brindado el testimonio a lo largo de estos años. Sólo el Señor lo sabe". Gracias Dios por estas iglesias que fueron capaces de animar a Sergio sobre "el incremento".

A medida que continuamos consolidando nuevas asociaciones, me siento muy entusiasmado al contarles que estamos en proceso de empezar a trabajar con una organización llamada Delta. Juntos estamos sentando bases para generar todo tipo de nuevas oportunidades para el ministerio en la tierra de Israel, para que estén a disposición de los cristianos de aquí en los EE.UU. Éste es un proyecto a largo plazo, y los mantendremos informados sobre nuestros avances.

A través de boletín mensual, te invito a buscar ejemplos de cómo el esfuerzo de una persona para compartir el Evangelio le brindó a otra persona la oportunidad de testimoniar.

¿Quién puede asignar un valor a la vida de una persona? Afortunadamente, si se trata de uno o diez mil uno, todos los que aman al Señor tienen el privilegio de colaborar junto a los demás, no para que nosotros o ellos sean considerados "algo en especial", sino porque el incremento proviene de Él. Creo que todo esto merece bien la pena, ¿no te parece? Gracias, querido compañero de Judíos para Jesús, por tu parte en este incremento. ¡Que toda la gloria y alabanzas sean para Dios!

 

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