Conozcan a Más Misioneros en Formación

El mes pasado les presentamos al nuevo personal que se está preparando aquí en Estados Unidos. Este mes nos gustaría que conozcan a los que se vienen formando en Israel y Hungría.

Formación y servicio en Israel

IsraelBoris Svortskov nació en Rusia, pero su familia emigró a Israel cuando tenía sólo ocho meses. Cuando tenía 3 años, sus padres se divorciaron y un par de años más tarde su madre se volvió a casar. Boris tenía 6 cuando su padrastro escuchó el evangelio, y poco tiempo más tarde empezó a creer en Jesús. No mucho después, su madre también se convirtió, y de esa forma, Boris fue criado en un hogar creyente.

A los 16, Boris empezó a tocar la guitarra y más tarde formó una banda. “Yo tocaba los fines de semana para la gloria de Dios y durante el resto de la semana tocaba por mi ego y mi gloria”, contó. Sabía que debía elegir qué era más importante, y se dio cuenta de que era el momento de arrepentirse de sus pecados y de su orgullo, y de entregarle su vida al Señor. Fue bautizado a los 17, y pronto comenzó su trabajo con el IDF (Fuerzas de Defensa de Israel). Trabajó como médico de combate en el ejército, y con el tiempo entrenó a otros médicos. Como muchos israelíes, hacia el final de su servicio, al quedar en libertad, comenzó a hacer planes para alejarse de las cosas que había visto y vivido. “Tenía planeado ser pastor y servir en Nueva Zelanda durante seis meses por lo menos. Pero Dios tenía otros planes para mí. Tuve que aprender a entenderlo y a conocer cuál era su voluntad para mi vida. Así fue como me encontré en El Refugio en Eilat (un ministerio de albergue juvenil que hemos acompañado en varias ocasiones) trabajando con creyentes, evangelizadores y mediadores de la Palabra de Dios. Después fui a Lech Lecha, un curso de tres meses de discipulado para jóvenes israelíes. Allí conocí a Gefen, mi futura esposa, y me olvidé de las ovejas en Nueva Zelanda”. Luego Boris se fue a la India como parte de nuestro programa Massah, para buscar a otros mochileros israelíes que hubieran terminado el servicio militar y deseaba alejarse por un tiempo y aclarar sus mentes. Desde entonces, ha estado estudiando en el Colegio bíblico de Israel y ayudando con el ministerio para jóvenes adultos en nuestro centro Moishe Rosen en Tel Aviv. A Boris todavía le encanta tocar la guitarra y disfruta de la creación de Dios practicando kayak y haciendo otras actividades al aire libre.

La madre de Gefen Svortskov es una kibbutznik* israelí, y su padre un cristiano escocés. La criaron en un hogar creyente en una kibbutz*; pero como Boris, Gefen llegó a un punto en el que sintió que tenía una doble vida, y sus actitudes y comportamiento en la escuela no coincidían con quien era en la congregación. Así fue que a los 14 años se arrepintió y recibió a Jesús. Durante su secundaria tuvo un contratiempo, se enojó con Dios y se puso muy depresiva. Esta depresión continuó durante su servicio en el ejército. Dos meses después de quedar liberada del IDF, se fue a Lech Lecha, donde renovó su fe y se comprometió con el Señor, y donde también conoció a Boris. Comenzaron a salir una vez concluido el programa, y Gefen se ofreció como voluntaria para ser cocinera en el próximo grupo de Lech Lecha. En esa época, Eli Birnbaum le preguntó si le gustaría participar en el próximo Massah, y ella dijo que sí. Cuando el equipo se fue a India, Gefen supo que quería continuar con nuestro ministerio más allá de Massah, y así lo hizo, trabajando principalmente con niños y adultos jóvenes. Al mismo tiempo, había estado estudiando en el Colegio bíblico de Israel. Boris y Gefen se casaron en mayo de 2014. Gefen tiene corazón para los ministerios con mujeres y está ansiosa por desarrollarse en esa área.

*Una kibbutz es una comunidad colectiva en Israel. Kibbutzim (plural de kibbutz) solían ser comunidades principalmente agrícolas, pero hoy en día los israelíes viven y trabajan juntos para elaborar diferentes productos. Un kibbutznik es un miembro de una kibbutz.

Formación y servicio en Hungría

Budapest1Ildiko Hajdu participó de un voluntariado con Judíos para Jesús en Budapest durante un año y medio, antes de convertirse en parte de nuestro personal. Demostró rápidamente ser alguien en quien se puede confiar, tanto como líder de un equipo durante una campaña de testimonios, o como encargada de sección en nuestro banquete de la Pascua Judía.

La madre de Ildiko es judía, y su abuelo paterno sobrevivió el Holocausto, aunque nunca recuperó su salud y murió antes de que Ildiko naciera. Su abuela paterna convirtió a la familia al catolisismo, lo cual no era inusual en Hungría en ese momento. Ildiko recuerda de adolescente haberse rebelado en contra de la idea de la existencia de Dios. Se casó a los 20 años y a los 28 ya había tenido dos hijos. A los 30 sufrió la devastadora pérdida de su madre, y sintió que su vida comenzaba a deteriorarse.

Cuando el hijo menor de IIdiko tenía 6, empezó a tomar clases de guitarra, y su profesor era un cristiano ferviente. “Para esa época ya había escuchado el Evangelio de muchas fuentes, pero no había llegado a mi corazón –recuerda Ildiko-. Le agradezco a Dios que este hombre haya estado resuelto a contarme el Eevangelio cada día, y hacer que me diera cuenta de mi necesidad de Jesús. Me prestó un libro que no recuerdo, salvo por la última oración que decía: ‘Jesucristo es el único que puede limpiarte de tus pecados’. Esta oración fe directo a mi corazón, y en febrero de 2001 le pedí a Dios que perdonara mis pecados y fuera el Señor de mi vida”.

Cinco años más tarde, el esposo de Ildiko falleció. Ella y sus hijos han encontrado cómo ser fieles a Dios: contarles a los demás acerca de Jesús se ha convertido una parte natural de su camino con Él. Contactarse con Judíos para Jesús le ha dado muchas oportunidades para compartir su fe, así como también chances para aprender más de su herencia judía; una herencia que, como muchos húngaros judíos, raramente ha escuchado mencionar en su hogar.

Ildiko es una mujer activa y atlética, y disfruta de un buen desafío, de la misma manera que en que le gusta la silenciosa contemplación del cuidado del jardín o de un buen libro.

Attila Varadi describe su niñez como la de una familia común de Hungría. A pesar de que su padre era judío, no le enseñó a Attila a creer en Dios ni a vivir como un judío. De hecho, como muchas otras en Europa del Este, la familia era atea.

Attila tenía tan solo 17 años cuando su madre murió, y esto le hizo pensar sobre el sentido de la vida. Un día, mientras estaba sentado en una clase en la secundaria, de la nada apareció un pensamiento en su mente. “Si Dios existe, el sentido de la vida es alabarlo”. Él compartió ese pensamiento con su mejor amigo y compañero de banda, que lo consideró algo estúpido. Pero otro miembro de la banda había comenzado a ir a un grupo juvenil de la iglesia. En un principio, Attila se había burlado de sus creencias, pero ahora quería hacerle preguntas espirituales. Con el tiempo, las respuestas empezaron a tener sentido para él y comenzó a creer en Jesús.

Attila se graduó de la Universidad de Tecnología y Economía de Budapest (se especializó en TIC) y tiene además un título relacionado con la Teología, otorgado por la Escuela Bíblica Capilla del Calvario. A él le apasiona especialmente llegar a las personas a través de la música y también por Internet. Toca la guitarra, batería, ayuda a guiar la oración, y busca oportunidades para ofrecer palabras de aliento.

 

 

Milder

Web Developer at Jews for Jesus HQ.

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